Tras otro grito desgarrador provocado por otra de mis aterradoras pesadillas volví a despertar. Esto se está convirtiendo en parte de mi rutina.
He tenido este sueño por una semana entera. Estoy en un lugar obscuro, que aun no se donde es, y de la nada me encuentro en medio de un huracán. Todo empieza a teñirse de color rojo, rojo sangre y aparecen mi madre y mi mejor amiga con unos hermosos vestidos negros, su cabello perfectamente recogido en un moño, mientras intentan convencerme de que valla con ellas. Yo corro hacia las dos, para poder abrazarlas, pero ellas están cada vez mas lejos, y totalmente fuera de mi alcance. Cuando por fin me doy por vencida, aparecen en el otro extremo de ese lugar mi padre y mi primo, que visten unos hermosos trajes blancos. Me gritan desesperados que me quede con ellos, que no los deje solos. Entonces me vuelvo loca intentando decidir que hacer, con quien quedarme, y es ahí cuando aparecen unos animales de los cuales desconozco totalmente su raza y me desgarran la piel de todo el cuerpo. Me dejan los músculos en carne viva, y con un grito de dolor vuelvo a la realidad.
El sueño parece tan real, que cuando me despierto me arde el cuerpo entero. Pero a veces es peor.
Una de las otras noches vi y sentí en un sueño como cortaban una a una mis extremidades, cuando desperté me dolía todo.
Hace un año cada vez que tenia una pesadilla por la perdida de mi mejor amiga, mi madre era quien llegaba corriendo a abrazarme y me decía que todo estaba bien, que solo eran malos sueños por la falta que me hacia ella. Pero ahora cada vez que grito, es mi padre el que tiene que venir con cara de cansancio a decirme que no era real, que mi mente esta sugestionada por las horrorosas imágenes de la muerte de mi madre. Cuando no viene mi padre, esta mi primo. Como hoy, por ejemplo.
-¿Otra vez el mismo? -preguntó refregándose los ojos.
-Si...de nuevo -respondí ronca y refregándome los brazos por el ardor- Aiden, me arde mucho.
-Te prepararé la bañera.
-Gracias.
Estuve una hora en la bañera, hasta que se me pasó el ardor. Luego me me vestí y bajé hasta la cocina, donde estaban mi padre y mi primo esperándome para desayunar. Desde hace una año ellos y los doctores son las únicas personas con las cuales tengo algún tipo de contacto social. Y me refiero a intercambiar un par de palabras solo por un rato, no a mantener una conversación de algún tipo.
Después del desayuno se regresa a la maldita y asquerosa rutina, pero se suponía que hoy iba a ser un día diferente ya que debía ir a inscribirme en un nuevo colegio que quien sabe donde es y hoy es el cumple años de mi mamá, lo que significa que tendremos que hacer una visita al cementerio. No me agrada la idea, pero cada vez que mama cumplía años papá, Aiden y yo le llevábamos el desayuno a la cama con tres rosas rojas. Una de parte de papá, otra de parte de mi primo y otra de parte mía. La diferencia es que hoy serán solo las rosas.
Papá se tomó el día de hoy libre para estar conmigo, lo bueno es que eso no le afecta en el trabajo ya que él es el jefe.
Dejamos a mi primo en la secundaria y luego nos dirigimos al nuevo colegio. Aiden le insistió a papá para que me anotara en la misma escuela que él pero papá se negó. Le dijo que se iba a sentir mucho mejor sabiendo que yo estaba en un lugar seguro, y no en un local publico. Papá y sus estúpidos prejuicios. Pero para ser justo, le propuso a Aiden que estudiara en el mismo lugar que yo, a lo que mi primo contestó que no, porque ya tenía todo en ese lugar y ya llevaba mucho tiempo ahí. Así que yo, otra vez, sería la nueva que nadie conoce, ni quiere conocer. Íbamos en silencio, pero a papá le molesta demasiado estar cayado. A mi no me molesta, yo disfruto estar en silencio, tal vez sea porque soy muy cayada o, simplemente soy rara.
-¿Estas nerviosa? -Preguntó mirando para adelante pero un poco emocionado.
-¿Por qué se supone que lo estaría? - Hablé un poquito cortante, pero intenté no ser grosera.
-Vamos a registrarte en un colegio nuevo Amy, ¿no te produce ningún sentimiento?
-Bueno, seguro que no -contesté sonriendo. Papá hizo una pausa antes de arruinar lo poco que quedaba de mi ''buen humor''.
-¿Le vamos a comprar rosas rojas? -Preguntó con la mirada fija en el camino.- Como las que le llevábamos con el desayuno...
-No quiero ir papá -dije cortante.
-Amy, -detuvo el auto en el estacionamiento y luego me miró- también la extraño créeme, pero no podemos fingir que no existió, ni podemos pasar por alto una de las fechas que mas disfrutábamos con ella. Por favor, acompáñame a visitarla -lo miré y vi que en sus ojos habían lágrimas.
-Se que la extrañas, al igual que Aiden y yo, pero no puedes obligarnos a mantenernos en un poso. No es que quiera fingir que no existió o que no la extraño, solo quiero olvidarme por un momento de las imágenes de mi madre muriendo y no puedo si pienso constantemente en eso, entiéndeme. Por favor papá.
-Te entiendo princesa, pero solo son unos minutos, dejamos las rosas y nos largamos -lo miré y me di cuenta de que por más que doliera, papá tenía razón.
-Solo unos minutos, ¿está bien?
-Está bien -me acarició la mejilla con una sonrisa en su rostro y bajamos del auto para entrar en el colegio.
Nos atendió la directora del colegio, parecía ser agradable. Era una mujer veterana, baja flaca y muy elegante, aparentaba unos cuarenta y tantos años. Nos saludó y nos invitó a tomar asiento. Después de sentarnos nos entrevistó. Me preguntó mi edad, le dije qe¡ue tenía catorce años, mi nombre completo, Amy Turner Andrada, preguntó si tenía alguna enfermedad, ninguna, si me controlaba en el medico constantemente, claramente si, mis pasatiempos, solo leer, se fijó en mis perfectas notas, me felicitó, preguntó si tenía hermanos, dije que no, pero papá mencionó que con nosotros vivía Aiden y era más que obvio que en algún momento iba a preguntar por mi madre, dijo que lamentaba nuestra perdida. Intenté por segunda vez en la mañana no ser grosera.
Después de hablar conmigo llamó a una muchacha, supongo que era su asistente. Le pidió que me llevara en un recorrido por el edificio mientra ella hablaba con mi padre.
Si conozco bien a el Señor Danniel Turner se que le contará lo que yo no. Como por ejemplo, que soy el vivo retrato de mi mamá, ya que tengo sus mismos ojos color verde aceituna, su mima tez pálida como el mármol y su mismo cabello color castaño obscuro, además de que, al igual que mi madre, soy de estatura mediana y bastante silenciosa, que el es el dueño de una famosa cadena de restaurantes, que necesito tratamiento psicológico y que no tengo amigos desde que mi mejor amiga se suicidó hace dos años. Esa información la tiene que dar en todos lo colegios en los cuales me registra.
La muchacha que me acompaño a recorrer el edificio, me cayó bien, no hablamos mucho, ni de muchas cosas, pero era bastante simpática y soportó mi silencio. Después de unos veinte minutos de caminar por todos lados y conocer todos los rincones de ese lugar, volvimos a la oficina. La directora dijo que empezaba al día siguiente en el colegio, me dijo que los materiales me los iría pidiendo cada profesor, así que compramos el uniforme en el instante. Una mini falda negra tableada, un suéter gris, una camisa blanca y corbata negra, igual que en los anteriores.
Continuamos con papá en el auto, fuimos a buscar a Aiden a la secundaria y después fuimos a almorzar a uno de los restaurantes de papá. Cuando terminamos, fuimos a comprar los útiles escolares básicos para comenzar y luego fuimos a la florería en la que comprábamos siempre las rosas. Después las llevamos.
No fueron los mejores diez minutos de mi vida, pero tendría que acostumbrarme. A partir de ahora todos los años sería lo mismo.
El resto del día estuvo prácticamente normal. Llegamos a casa a las cinco de la tarde, estuve unos quince minutos arreglando las cosas para el día siguiente, tomé una ducha y, como no tenía hambre, me acosté.
Dormí bastante para ser yo, pero mi pesadilla se prolongó mas de lo común.
He tenido este sueño por una semana entera. Estoy en un lugar obscuro, que aun no se donde es, y de la nada me encuentro en medio de un huracán. Todo empieza a teñirse de color rojo, rojo sangre y aparecen mi madre y mi mejor amiga con unos hermosos vestidos negros, su cabello perfectamente recogido en un moño, mientras intentan convencerme de que valla con ellas. Yo corro hacia las dos, para poder abrazarlas, pero ellas están cada vez mas lejos, y totalmente fuera de mi alcance. Cuando por fin me doy por vencida, aparecen en el otro extremo de ese lugar mi padre y mi primo, que visten unos hermosos trajes blancos. Me gritan desesperados que me quede con ellos, que no los deje solos. Entonces me vuelvo loca intentando decidir que hacer, con quien quedarme, y es ahí cuando aparecen unos animales de los cuales desconozco totalmente su raza y me desgarran la piel de todo el cuerpo. Me dejan los músculos en carne viva, y con un grito de dolor vuelvo a la realidad.
El sueño parece tan real, que cuando me despierto me arde el cuerpo entero. Pero a veces es peor.
Una de las otras noches vi y sentí en un sueño como cortaban una a una mis extremidades, cuando desperté me dolía todo.
Hace un año cada vez que tenia una pesadilla por la perdida de mi mejor amiga, mi madre era quien llegaba corriendo a abrazarme y me decía que todo estaba bien, que solo eran malos sueños por la falta que me hacia ella. Pero ahora cada vez que grito, es mi padre el que tiene que venir con cara de cansancio a decirme que no era real, que mi mente esta sugestionada por las horrorosas imágenes de la muerte de mi madre. Cuando no viene mi padre, esta mi primo. Como hoy, por ejemplo.
-¿Otra vez el mismo? -preguntó refregándose los ojos.
-Si...de nuevo -respondí ronca y refregándome los brazos por el ardor- Aiden, me arde mucho.
-Te prepararé la bañera.
-Gracias.
Estuve una hora en la bañera, hasta que se me pasó el ardor. Luego me me vestí y bajé hasta la cocina, donde estaban mi padre y mi primo esperándome para desayunar. Desde hace una año ellos y los doctores son las únicas personas con las cuales tengo algún tipo de contacto social. Y me refiero a intercambiar un par de palabras solo por un rato, no a mantener una conversación de algún tipo.
Después del desayuno se regresa a la maldita y asquerosa rutina, pero se suponía que hoy iba a ser un día diferente ya que debía ir a inscribirme en un nuevo colegio que quien sabe donde es y hoy es el cumple años de mi mamá, lo que significa que tendremos que hacer una visita al cementerio. No me agrada la idea, pero cada vez que mama cumplía años papá, Aiden y yo le llevábamos el desayuno a la cama con tres rosas rojas. Una de parte de papá, otra de parte de mi primo y otra de parte mía. La diferencia es que hoy serán solo las rosas.
Papá se tomó el día de hoy libre para estar conmigo, lo bueno es que eso no le afecta en el trabajo ya que él es el jefe.
Dejamos a mi primo en la secundaria y luego nos dirigimos al nuevo colegio. Aiden le insistió a papá para que me anotara en la misma escuela que él pero papá se negó. Le dijo que se iba a sentir mucho mejor sabiendo que yo estaba en un lugar seguro, y no en un local publico. Papá y sus estúpidos prejuicios. Pero para ser justo, le propuso a Aiden que estudiara en el mismo lugar que yo, a lo que mi primo contestó que no, porque ya tenía todo en ese lugar y ya llevaba mucho tiempo ahí. Así que yo, otra vez, sería la nueva que nadie conoce, ni quiere conocer. Íbamos en silencio, pero a papá le molesta demasiado estar cayado. A mi no me molesta, yo disfruto estar en silencio, tal vez sea porque soy muy cayada o, simplemente soy rara.
-¿Estas nerviosa? -Preguntó mirando para adelante pero un poco emocionado.
-¿Por qué se supone que lo estaría? - Hablé un poquito cortante, pero intenté no ser grosera.
-Vamos a registrarte en un colegio nuevo Amy, ¿no te produce ningún sentimiento?
-Bueno, seguro que no -contesté sonriendo. Papá hizo una pausa antes de arruinar lo poco que quedaba de mi ''buen humor''.
-¿Le vamos a comprar rosas rojas? -Preguntó con la mirada fija en el camino.- Como las que le llevábamos con el desayuno...
-No quiero ir papá -dije cortante.
-Amy, -detuvo el auto en el estacionamiento y luego me miró- también la extraño créeme, pero no podemos fingir que no existió, ni podemos pasar por alto una de las fechas que mas disfrutábamos con ella. Por favor, acompáñame a visitarla -lo miré y vi que en sus ojos habían lágrimas.
-Se que la extrañas, al igual que Aiden y yo, pero no puedes obligarnos a mantenernos en un poso. No es que quiera fingir que no existió o que no la extraño, solo quiero olvidarme por un momento de las imágenes de mi madre muriendo y no puedo si pienso constantemente en eso, entiéndeme. Por favor papá.
-Te entiendo princesa, pero solo son unos minutos, dejamos las rosas y nos largamos -lo miré y me di cuenta de que por más que doliera, papá tenía razón.
-Solo unos minutos, ¿está bien?
-Está bien -me acarició la mejilla con una sonrisa en su rostro y bajamos del auto para entrar en el colegio.
Nos atendió la directora del colegio, parecía ser agradable. Era una mujer veterana, baja flaca y muy elegante, aparentaba unos cuarenta y tantos años. Nos saludó y nos invitó a tomar asiento. Después de sentarnos nos entrevistó. Me preguntó mi edad, le dije qe¡ue tenía catorce años, mi nombre completo, Amy Turner Andrada, preguntó si tenía alguna enfermedad, ninguna, si me controlaba en el medico constantemente, claramente si, mis pasatiempos, solo leer, se fijó en mis perfectas notas, me felicitó, preguntó si tenía hermanos, dije que no, pero papá mencionó que con nosotros vivía Aiden y era más que obvio que en algún momento iba a preguntar por mi madre, dijo que lamentaba nuestra perdida. Intenté por segunda vez en la mañana no ser grosera.
Después de hablar conmigo llamó a una muchacha, supongo que era su asistente. Le pidió que me llevara en un recorrido por el edificio mientra ella hablaba con mi padre.
Si conozco bien a el Señor Danniel Turner se que le contará lo que yo no. Como por ejemplo, que soy el vivo retrato de mi mamá, ya que tengo sus mismos ojos color verde aceituna, su mima tez pálida como el mármol y su mismo cabello color castaño obscuro, además de que, al igual que mi madre, soy de estatura mediana y bastante silenciosa, que el es el dueño de una famosa cadena de restaurantes, que necesito tratamiento psicológico y que no tengo amigos desde que mi mejor amiga se suicidó hace dos años. Esa información la tiene que dar en todos lo colegios en los cuales me registra.
La muchacha que me acompaño a recorrer el edificio, me cayó bien, no hablamos mucho, ni de muchas cosas, pero era bastante simpática y soportó mi silencio. Después de unos veinte minutos de caminar por todos lados y conocer todos los rincones de ese lugar, volvimos a la oficina. La directora dijo que empezaba al día siguiente en el colegio, me dijo que los materiales me los iría pidiendo cada profesor, así que compramos el uniforme en el instante. Una mini falda negra tableada, un suéter gris, una camisa blanca y corbata negra, igual que en los anteriores.
Continuamos con papá en el auto, fuimos a buscar a Aiden a la secundaria y después fuimos a almorzar a uno de los restaurantes de papá. Cuando terminamos, fuimos a comprar los útiles escolares básicos para comenzar y luego fuimos a la florería en la que comprábamos siempre las rosas. Después las llevamos.
No fueron los mejores diez minutos de mi vida, pero tendría que acostumbrarme. A partir de ahora todos los años sería lo mismo.
El resto del día estuvo prácticamente normal. Llegamos a casa a las cinco de la tarde, estuve unos quince minutos arreglando las cosas para el día siguiente, tomé una ducha y, como no tenía hambre, me acosté.
Dormí bastante para ser yo, pero mi pesadilla se prolongó mas de lo común.
Me agrado sigue :) por favor
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