domingo, 25 de enero de 2015

Capitulo 2

  Y volvimos a lo mismo. Me desperté de la misma manera que la noche anterior, pero creo que no grité, no vinieron ni mi padre, ni mi primo. Creí que sería bueno dejarlos descansar un poco, ya que por mi culpa, hacía meses que no dormían ninguno de los dos. 
   Me preparé la bañera y me quedé ahí un rato, faltaban tres horas para ir al colegio, así que de alguna manera tenía que matar el tiempo, después de un rato me aburrí y me vestí, ya tenía todo pronto para comenzar el día. Bajé a la cocina y desayuné. En ese momento bajó Aiden y luego papá, también estaban ambos con todo listo para ponerse en marcha.
    -Buen día hijita-. Dijo papá tan sonriente como siempre.
   -Hola primita-. Me dijo Aiden dándome un beso en la frente, de repente me miraron los dos con caras raras. Parecían intrigados. 
    -Amy, ¿te sientes bien?-. Me preguntó papá. 
    -Si, ¿por qué?
    -¿Como dormiste?-. Preguntó mi primo.
    -Como siempre, ¿por?
    -Porque estas rara
    -¿Rara como, Aiden?
  -No se, hoy no sentí ningún grito, nosotros pudimos descansar y cuando bajamos tu estabas aquí tranquila...¿será que el comienzo de tus clases te ayudó un poco?
   -No, soñé lo mismo que vengo soñando hace una semana. La diferencia es que hoy no grité y me pude despertar yo sola. Pensé que les gustaría dormir aunque sea una noche de corrido y solo los dejé. No quería molestarlos otra vez.
    -Amy, tu no eres una molestia. -Dijo mi padre.
  -Ay, papá, es mi primer día y no quiero llegar tarde. Si dejaras esta conversación para otro momento, te lo agradecería en serio, créeme.
    -Bueno, está bien. Me termino mi café y nos largamos.
    La hora del desayuno fue bastante soportable, pero eso era lo de menos. Lo que mas me importaba, era como seguiría el resto de mi día, pero luego se me fue la preocupación, ya que hoy y el resto del año, mi plan era prestar atención a todas las clases y tratar de no tener ningún colapso depresivo, así podía dejar a papá y a Aiden tranquilos por al menos un tiempo. 
   Dejamos primero a Aiden en la secundaría y luego papá me iba a dejar a mi. Ya eran las siete quince de la mañana y tenía que estar en el colegio a las ocho, iba a llegar demasiado temprano, así que tome como nota mental no decirle a papá que llegaría tarde a ningún otro lado, sin antes fijarme la hora.
   Cuando llegamos faltaban diez minutos para las ocho, el transito estaba muy lento. Papá estacionó el auto en la calle y entro al edificio conmigo, ya que antes de pasar a mi primera clase tenía que pasar por la oficina de la secretaria para que me diera todos los horarios. Fue horrible el acordarme de que tenía seis horas de clase. La primer materia que tendría sería Historia, ''Bien'', pensé, ''Al menos empiezo con algo que me gusta y se me da bien.'' 
   Ya eran siete y cincuenta y nueve cuando entré a la sala. Había una mucha-cha muy elegante y joven, supuse que ella sería la profesora.
   -¿Tu eres Amy Turner? -Preguntó la chica.
   -Emm...si, soy yo. -Contesté con un toque de timidez.
   -Un gusto, yo soy la profesora Nieves. -Me dijo con una sonrisa, mientras me extendía la mano.- Yo soy tu profesora de historia, Amy. Ahí hay un asiento libre, ese podría ser tu lugar. -Dijo señalando al centro de la sala.
  ¡O genial, el centro de la clase! Excelente comienzo. Fui y me senté. La profesora estaba repasando la lista de estudiantes y cuando dijo un apellido un tanto raro, un chico entro corriendo a la sala. Era alto, su piel era de un tono caribeño, su cabello era corto, castaño claro y lacio, tenía el uniforme completo aunque un poco desprolijo, era muy típico de chico popular.
   -¡¡Aquí!! -Gritó levantando la mano y luego se aclaró la garganta.- Perdón, aquí estoy, le prometo que esta es la ultima vez que llego tarde. -Estaba agitado así que tomó un poco de aire.- ¿Puedo pasar? -En ese momento toda la clase se rió, incluso la profesora.
   -Es como la décima vez que me dices lo mismo niño. -Le contestó la profesora riendo.
   -Pero esta vez es en serio, ¿Puedo pasar ,Profesora?
   -Adelante, pasa.
  Él se sentó en el pupitre que estaba junto al mio, todos los chicos lo saludaban y las chicas también, pero ellas le coqueteaban. Yo solo mantuve la mirada al frente y punto.
   -Hola. -Me dijo sonriendo.
   -Hola. -Contesté y después le presté atención a lo que decía la profesora.
   La Profesora Nieves me caía bien y me gustaba como enseñaba pero ella fue la única. Los demás profesores eran casi todos adultos mayores y no eran tan agradables como Nieves. Pero, al menos para mi, eran tolerables, ya que solo iban a enseñar y yo solo iba a aprender lo que enseñaban.
   Aiden me había dicho que lo llamara cuando terminara la jornada así me iba a buscar y nos íbamos a almorzar juntos así que cuando terminé, eso fue lo que hice, me dijo que demoraría veinte minutos en llegar, que lo esperara en la entrada, así que saqué un libro y me senté en un banco que había en la entrada. No pasaron ni cinco minutos desde que empecé a leer que ya quedaban menos de veinte personas en la entrada y un chico se me acercó. Era el mismo que había entrado corriendo a la clase.
    -Hola de nuevo -me dijo con un tono alegre.
    -Hola. -Le contesté un poquito cortante, no quería hablar con nadie, así que clavé mis ojos en el libro.
    -¿Estas esperando a alguien?
    -¿Eso te importa? -Pregunté mientras cerraba el libro.
    -Si
    -¿Por qué?
   -Porque con lo guapo que soy, no me gustaría estar hablando con una chica que puede tener novio. No quiero que luego me busque un novio enfadado con ganas de matar a alguien. -Solté una carcajada.
    -Solo estoy esperando a mi primo -dije mientras guardaba el libro.
    -Oh, bien... -Hizo una pausa y se quedo mirando el lugar que había libre a mi lado.- ¿Me puedo sentar?
    -Claro
    -Eres la chica nueva, ¿verdad?
    -Si
    -¿Y como te llamas?
    -Amy Turner
   -Lindo nombre. Yo soy Dante, Dante Starcovich. -Me dijo con una reluciente sonrisa y extendiéndome la mano.
  -Tu eres el que llegó tarde a la clase, ¿cierto? -Pregunté estrechándole la mano.
   -Cierto.
  -¿Me podrías devolver mi mano, o es mucho pedir? -Pregunté en un tono serio y el se rió.
   -Lo lamento -dijo entre risas y después soltó mi mano. 
   -¿Y te vas a quedar aquí toda la tarde o no tienes que ir?
   -Estoy esperando a mi madre, me invitó a salir.
   -¿Una cita con tu mamá?
   -Ni mi madre puede resistirse a mi belleza. -Otra risa salió sola de mi boca.- ¿Qué te causa tanta gracia?
    -Nada, Dante. -Dije sonriendo.- Allí viene mi primo, adiós.
    -Bueno, me tendré que quedar aquí solo, está bien. Adiós Amy.
  Caminé hasta donde estaba mi primo y lo saludé, después empezamos a caminar juntos.
   -Que linda sonrisa tienes en ese rostro, sabía que algún día la volvería a ver. -Dijo Aiden también sonriendo.- ¿Quién era ese chico?
   -Un compañero de clases.
   -¿Solo eso? -Asentí con la cabeza.- ¿Y que te dijo que estas tan sonriente?
   -Solo bromas, me cayo bien, es un muchacho agradable.
   Así continuamos el todo el camino. Aiden me iba preguntando como me había ido en el colegio y si los profesores eran buenos, si enseñaban bien y todas esas cosas.
   Hacía mucho tiempo que no sonreía con sinceridad y también era la primera vez que hablaba con alguien que no fueran los doctores o con lo que quedaba de mi familia. Dante me había hecho sonreír, ni mi primo ni yo podíamos creerlo, no podíamos creer que yo estuviera hablando y riéndome con tanta naturalidad. Habían pasado mas de dos años desde la ultima vez que yo había podido comportarme como una persona decente, normal o como quieran llamar-lo. Tal vez esta vez si iba a funcionar este ''NUEVO COMIENZO'', tal vez no era tan malo hablar con las personas, pasar mas tiempo con Aiden. Pero no puedo confundirme, este solo fue el primer día y, todo producto recién comprado funciona bien.
   Llegamos a casa y seguimos con lo nuestro. Cada uno por su lado. Yo hice mis tareas, fui a cenar con mi padre y mi primo y después subí, me di una du-cha y me acosté a dormir pensando en lo bien que había estado mi día.
    Que lastima que esa sensación de paz duró tan poco.

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